Esta sencilla ensalada no tiene complicación alguna. Una vez que tenemos lavada la lechuga, la metemos en la nevera hasta que hayamos preparado todo lo demás. Troceamos las 2 rebanadas de pan, ponemos un chorrito de aceite de oliva a la sartén y, a fuego muy caliente, doramos los trocitos de pan.
Por otro lado vamos a preparar la salsa. En un pequeño bol echaremos el aceite de oliva, dos cucharadas de vinagre, otras dos de mayonesa, una de zumo de limón, un diente de ajo picado y espolvoreamos con pimienta negra.
Finalmente, en la ensaladera que más rabia nos de, colocamos la lechuga, los tacos de pan doraditos y rallamos el queso parmesano, bañando todo ello, por último, con la rica salsa que hemos preparado.
viernes, 18 de diciembre de 2009
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