Metemos la tarrina de queso durante una media hora en el congelador y vamos cortando los pimientos en pequeños cuadraditos. En una olla mediana, echamos el vaso de azúcar y el del vino a cocer. Cuando empiece a hervir, añadimos los pimientos cortados. Bajamos un poco el fuego y dejamos que reduzca durante unos 20 minutos aproximadamente.
Sacamos el queso del congelador y lo colocamos en un recipiente hondo, para finalmente verter el contenido de la cazuela por encima. Dejamos que enfríe y listo para degustar un buen entrante. Ideal con picatostes o tostas pequeñas.
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