En un cazo calienta la leche (reserva un poco) con el azúcar y las ramas de canela a fuego medio hasta que se caliente bien.
Bate las yemas con la leche reservada anteriormente. Echa un poco de la leche caliente y vierte todo nuevamente a la cazuela. Remueve bien hasta que espese.
Corta el pan en rebanadas de 2 a 3 cm de grosor y colócalas en una fuente honda. Cúbrelas con las natillas y deja que se empapen bien.
Pásalas por harina y fríelas por los dos lados en una sartén con aceite. Escúrrelas sobre papel absorbente de cocina y sírvelas en una fuente. Mezcla el azúcar con la canela y espolvoréalas. Decora con salsa de frambuesas, frambuesas, grosellas y hojas de menta. Puedes aromatizar algunas con un poco de anís.
viernes, 18 de diciembre de 2009
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